
Nos ha dejado otro de nuestros más aguerridos y queridos samuráis, Federico Lanzaco Salafranca. Nacido en 1929 falleció el día 16 de abril.
Creo que todos quienes lo conocimos podemos afirmar que era alguien incansablemente apasionado por Japón y su cultura, con una completísima formación y una brillante trayectoria profesional.
Intendente Mercantil por la Escuela de Comercio de Barcelona, licenciado en Filosofía por la Universidad de Comillas, en Teología por la Loyola University de Chicago y M.A. en Lingüística por la Universidad de Michigan, amplió sus estudios en el Centro de Estudios Japoneses de la Compañía de Jesús en Tokio y en diferentes Departamentos de las universidades de Colombia en Nueva York, de Georgetown, del Foreign Service Institute of State Department, de Indiana y de Copenhague. Su residencia de más de nueve años en Japón le permitió adquirir un perfecto dominio de la lengua que volcó de lleno en el estudio, la investigación y la docencia, tanto en Japón como tras su regreso a España, en el Centro de Estudios Orientales de la Universidad Autónoma de Madrid, una vez jubilado en sus labores empresariales.
Su enorme entrega al desarrollo de los estudios japoneses en habla hispana culminó con la concesión por parte del Gobierno Japonés de la condecoración imperial de la «Orden del Tesoro Sagrado con rayos dorados y roseta» en 2002.
Desde que la AEJE inició su andadura, tuvo en él a uno de sus más fieles consejeros y colaboradores.
Gracias Federico por tu ejemplo, tu sabiduría y tu fortaleza. Desde donde estés, ayúdanos a perseverar como tú siempre lo hiciste.
